Correctores de juanetes, ¿son eficaces?

¿Qué son los juanetes? 

     Los juanetes o bunios, cuyo nombre médico es hallux valgus, es una deformidad que se da en algunas personas con la edad en los dedos gordos de los pies y que termina torciendo la parte superior de estos por la articulación media, de modo que se inclinan hacia el resto de los dedos en lugar de crecer en paralelo.

     El juanete se agrava si el crecimiento del hueso produce calcificaciones en el lateral exterior del dedo gordo, de modo que aparecen bultos, a veces llenos de líquido, que dificultan el encaje del calzado y presionan sobre los otros dedos provocando inflamación y dolor. No obstante, en otras personas la existencia de juanetes no implica dolor. 

     Aunque la aparición de los juanetes se acentúa a partir de los treinta a cuarenta años de vida y en especial en mujeres, sobre todo si han sido madres, los juanetes empiezan a formarse, si aparecen, tan pronto como empezamos a caminar. Al final, si la deformidad impide una vida normal y genera un dolor que merma la calidad de vida, no queda más remedio que pasar por el quirófano. 

 

¿Por qué se dan los juanetes? 

     En la formación del hallux valgus pueden intervenir distintos factores. Uno de ellos es el genético, pues esta deformidad no es un defecto hereditario en sí, pero sí que viene favorecido por el tipo de pisada de la persona al andar, que depende a su vez de la morfología del cuerpo, algo que si se hereda por los genes. 

     De este modo, si heredamos un andar que pone la presión de la pisada en la parte anterior del pie, y en especial en el dedo gordo, este tenderá a formar juanetes. Es por ello que los especialistas recomiendan que las mujeres con antecedentes de juanetes en su familia se traten desde pequeñas para corregir la pisada y/o usar un calzado que evite la aparición de hallux valgus. 

     Otro componente que puede favorecerlos es el calzado inadecuado, como el excesivo tacón con un cierre anterior del zapato en punta, de modo que los dedos queden comprimidos. Por descontado la herencia genética combinada con el tacón hace ganar muchos puntos a la aparición de juanetes dolorosos. 

     Otro factor que pesa en la aparición de juanetes es el sexo y en concreto los distintos niveles de secreciones hormonales en hombres y mujeres. La relaxina es una hormona que determina que los ligamentos articulares sean más o menos laxos. En general sus niveles en sangre son mayores en mujeres que en hombres, lo que explica la preeminencia de los juanetes en ellas. Cuando una mujer queda embarazada, su cuerpo secreta todavía mayores niveles de relaxina, con el fin de permitir que las articulaciones de la zona púbica se separen y dejen sitio al feto, así como para favorecer el parto. Estos niveles hormonales tardan un tiempo en desaparecer y si ya teníamos un juanete, es muy posible que se nos acentúe marcadamente, sin vuelta atrás. 

 

Correctores: ¿ayudan? 

    Algunos hábitos que contrarresten las causas y terapias para el pie son los principales tratamientos antes de que se tenga que optar por una cirugía. Entre ellos están los correctores, los cuales, como cualquier otro tratamiento que no sea la operación, no podrán acabar con el juanete, pero sí frenar su evolución y reducir la inflamación que produce los dolores que impiden que se pueda andar o ponerse unos zapatos.

     Hay diferentes tipos de correctores, hasta para según qué momento del día, aunque será siempre el especialista el que aconseje uno u otro dependiendo de la fase del juanete o las circunstancias de la persona.

     

Lo mejor: prevención

    La mejor solución a los juanetes es la previsión en base a la herencia genética y por tanto a una corrección ortopédica, así como el uso de un calzado correcto que evite morfologías extremas como tacones altos y punteras agudas. 

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